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Mayo 8, 2020 •

Caballeros y Señores en el Territorio Sierra Espuña

Tres municipios recibieron la influencia de la Orden de Santiago y otros tres del Marquesado de los Vélez.

Un hecho curioso en la historia de los pueblos de este territorio es que tres de sus seis municipios formaron parte de la Orden de Santiago y otros tres del Señorío de los Marqueses de los Vélez, existiendo una serie de diferencias y semejanzas entre un sistema y otro a la hora de su gestión municipal y en cuanto a su jerarquía.

La Orden de Santiago

La Orden de Santiago debe su nombre al patrón de España, el Apóstol Santiago. Su origen se remonta al siglo XII, en Cáceres, que por aquel entonces pertenecía al reino de León. Su principal objetivo era expulsar a los musulmanes de la Península Ibérica, así como proteger a los peregrinos que realizaban el Camino de Santiago. 

En el siglo XIII, los santiaguistas llegan a Murcia, donde se hicieron con el dominio de una extensa zona a través de compras y donaciones reales. Crearon las encomiendas de  Ricote, Cieza, Aledo y Moratalla, a cargo de comendadores que tenían un gran poder político, económico y militar, llegando a controlar molinos de harina, almazaras, hornos, e incluso la producción y transformación de productos agrícolas. Es a la encomienda de Aledo a la que pertenecen los municipios de Aledo, Pliego y Totana.

En 1257 Aledo fue donada a la Orden por Alfonso X, convirtiéndose en la cabeza de la encomienda. Lugar de obligada visita es su iglesia de Santa María la Real. También destaca su Torre del Homenaje, conocida por “La Calahorra”, datada en el siglo XI, y actualmente Centro de Interpretación.

Pliego pasa al control de la Orden en el siglo XIV. De gran importancia fue la Casa de la Tercia, construida en 1802, lugar de depósito y guarda del cereal y de cobro de impuestos. La iglesia de Santiago Apóstol, del siglo XVII, destaca por su planta de cruz latina propia de las grandes iglesias santiaguistas. Y la Almazara santiaguista, construida en torno a 1536, actualmente museo donde se difunde la cultura del aceite y su vinculación con la Orden.

Totana fue donada a la Orden por don Alfonso en 1257, con el fin de que defendieran el territorio y favorecieran su repoblación. La iglesia de Santiago edificada en el siglo XVI y consagrada en 1567 al Apóstol y la Torre del siglo XVII que alberga el reloj y las campanas que servían para convocar a la liturgia y organizar las tandas de riego son lugares destacados del municipio. 

El Marquesado de los Vélez

En cuánto al señorío de los Vélez, son Alhama, Librilla y Mula, los municipios que formaron parte del marquesado, siendo 1507 el año en que se creó oficialmente.

Los marqueses de los Vélez llegaron a adquirir un poder enorme, acumulando derechos y privilegios que le permitían cobrar alcabalas, diezmos y rentas, además de disponer de un amplio caudal de bienes raíces. 

El primer señorío de los Fajardo fue Librilla, comprada por Yáñez Fajardo I al marqués de Villena en 1381. Entre su rico patrimonio, ligado al señorío, podemos citar la Casa Postas y la Casa de Cañada Honda. Ambas construidas en el siglo XVIII por D. Antonio Álvarez de Toledo, X marqués de los Vélez. 

En 1387 Juan I otorgó Alhama de Murcia a Yáñez Fajardo I por su apoyo a la dinastía Trastámara. Lugares destacables son su Castillo, en donde destaca la Torre del Homenaje; la Iglesia de San Lázaro Obispo, construida sobre una antigua iglesia cristiana, ampliada en el siglo XVI bajo el patronazgo del Marqués de los Vélez; y la Casa de la Tercia, construida en 1755 para almacenar un tercio de la cosecha de todo el cereal producido. 

Mula empezó a formar parte del señorío en 1430. Durante el siglo XVI fue sede de la administración marquesal. Aquí, el IV marqués de los Vélez instaló su corte y estaba situado el archivo marquesal. De entre su patrimonio destaca el Castillo de Mula, construido en el siglo XVI por el primer marqués de los Vélez, con el fin de demostrar su poder y supremacía. En la Audiencia, conservada en muy mal estado, se impartía justicia. En la Capilla funeraria de los marqueses de los Vélez, en la parroquia de San Miguel, se puede ver el  enterramiento, aunque no consta ninguna sepultura.

Tanto la Orden de Santiago como el marquesado de los Vélez tuvieron una gran importancia sobre la vida de la población, debido en buena parte a su forma de gestión municipal, influida por su distinta organización interna.

En la Orden de Santiago la persona más importante era el Maestre, un miembro de la familia real o próximo a la Corte, que designaba los distintos cargos aconsejado por un consejo de caballeros, los “treze”.  Éstos últimos eran elegidos por él. Bajo su dirección, los dos priores de los Conventos de Santiago de Uclés y San Marcos de León, elegidos por los frailes de la provincia correspondiente. Y por debajo de ellos, los superiores de los demás conventos religiosos. Su sede se encontraba en Uclés.

Las encomiendas, como Aledo, eran administradas por comendadores,  cargo que llegó a convertirse en hereditario,  siempre bajo la directa supervisión y mandato del Maestre. Debían servir militarmente y residir en la encomienda, hecho que casi nunca se cumplía. Los gobernadores eran los encargados de impartir justicia, ayudados por los alcaldes mayores que eran nombrados por éstos.

Los marqueses de los Vélez,  ejercían como Adelantados Mayores y Capitanes Generales en su territorio, lo que les confería funciones militares, administrativas y gubernativas. 

Los gobernadores, máxima autoridad por detrás del marqués, y los Alcaldes mayores, ejercían como jueces de apelaciones, al igual que ocurría en las encomiendas. La administración de tan extenso territorio, añadido a la ausencia casi permanente de los marqueses, hacía necesaria la delegación de funciones a una serie de administradores, como alcaldes, regidores, mayordomos, escribanos, alguaciles, sobreguardas o caballeros de montes,  que defendían sus intereses y mantenían permanentemente informados a los señores.  

Actualmente la Orden de Santiago es una organización civil con carácter de organización nobiliaria honorífica y religiosa. El régimen señorial quedó definitivamente abolido en 1837.

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1 comentario


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    J. M. M. P. says:

    Un artículo interesante de cómo se administraba y quién tenía el mando en los territorios circundantes de Sierra Espuña. Felicitacines a quién lo ha escrito y por mostrarnos un punto divulgativo para los que sabemos poco de Historia, espero pronto nuevos artículos. Seguid así

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